Soy Cherry, Charlotte Cherry. La chica de las cerezas y de las avenidas de neones. Y soy dibujante.
Nunca sabré exactamente por qué empecé a dibujar, porque nunca me había gustado especialmente. Era un pasatiempo más. Pero un día, a mediados de primaria, alguna extraña alineación planetaria decidió por mí a qué iba a dedicarme. Eso no hizo más que confirmar mi teoría de que aquello que acabará por definirnos nos encuentra de casualidad. Estos dioses del azar, siempre bebiendo y tirando los dados...
Vengo de un entorno almodovariano; me he criado entre máquinas de coser y boas de plumas, mientras fuera, en la calle, siempre suenan sirenas y se escuchan gritos. Tiendo a la paranoia y al psicotropicismo, pero esgrimo la poderosa bandera que, aunque nadie más conoce, a mí suele salvarme.
A veces no pienso demasiado y acabo en situaciones extrañas. Hay gente que tiene miedo de mi inclinación a la autodestrucción, pero nací para ello. Nací para vivir de modo extraño y para dibujarlo. De todos modos, no tienen por qué preocuparse; el mundo es un lugar salvaje, pero yo también vine aquí para serlo.
Disfrutad de mi blog; espero que se convierta en un Hotel California para vosotros.
Vengo de un entorno almodovariano; me he criado entre máquinas de coser y boas de plumas, mientras fuera, en la calle, siempre suenan sirenas y se escuchan gritos. Tiendo a la paranoia y al psicotropicismo, pero esgrimo la poderosa bandera que, aunque nadie más conoce, a mí suele salvarme.
A veces no pienso demasiado y acabo en situaciones extrañas. Hay gente que tiene miedo de mi inclinación a la autodestrucción, pero nací para ello. Nací para vivir de modo extraño y para dibujarlo. De todos modos, no tienen por qué preocuparse; el mundo es un lugar salvaje, pero yo también vine aquí para serlo.
Disfrutad de mi blog; espero que se convierta en un Hotel California para vosotros.
