22/11/09

Propuesta de vestuario

Bueno pues, para que veáis que no me la paso rascándome la panza todo el día (estos días me falta tiempo para eso), aquí os dejo con el diseño de vestuario en que he estado trabajando últimamente.

La historia es la siguiente: estamos en el último año de secundaria, y a la profe de catalán (que se viene arriba enseguida, todo ha de decirse) le ha dado por hacer una obra de teatro para final del primer trimestre... yes, we know, se nos echa el tiempo encima. Total: la obra en cuestión es ni más ni menos que "Un cuento de Navidad" (o algo así), de Dickens (sí, han hecho la peli este año precisamente). El rollo estaba en que esta gentuza con la que comparto clase (gentuza lo digo cariñosmente... salvo algún que otro trauma ocasional, son muy majos todos) no tenía ni pajolera idea de cómo se vestía la gente en esa época; y antes de que le hicieran algún estropicio a mi muy querido siglo XIX, les dije que yo les dibujaba el vestuario. Y esto es lo que véis a continuación:

 Mujeres con mucho adquisitive power y hombres del siglo XIX, el primero con mucha pasta, el segundo con no tanta (quítale la chistera, pónle una boina y casi tienes a un muerto de hambre... hay que ver el poderío que podía llegar a tener un simple sombrero de copa...)

Niños pobres (no, el de la izquierda no es Oliver Twist... ya sé que se le parece mucho, pero no), y mujer pobre (sí, era poco evidente)

Oh, yes! Los tres espíritus: el de la Navidad Pasada, el de la Presente y el de la Futura. Y finalmente, el fantasma del amigo, Marley.

Pues nada, que espero que os gusten y blablabla (odio las fórmulas de cortesía). Para encontrar o hacerse el vestuario cada uno que se busque la vida como pueda; el caso es que de las capas de los espíritus y de la del fantasma ya me encargo yo (en primer lugar, porque es sencillo de hacer; en segundo lugar porque me caen bien las chicas que tienen esos papeles, y en tercer lugar... porque me gusta meterme en estos fregaos. Además, las de los espíritus habrá que teñirlas con el degradado... jujuju, veréis la que voy a liar...). , así que seguramente colgaré alguna fotillo del resultado final, si es que este es digno de verse (que esperemos que sí). Y nada, que me voy volando que tengo mucho trabajo...

11/11/09

A lo Mucha



Para quienes conozcan a este dibujante, habrán visto enseguida su marca en esta estampa: una hermosa mujer vestida con ropas ligeras y vaporosas rodeada de flores. Importante el detalle de la expresión de su rostro: ¿está triste? ¿O está feliz? Nadie lo sabe. Las mujeres que Mucha pintaban carecían de emociones; su destino era, en su mayoría, convertirse en un cartel publicitario. Debían, pues, limitarse a ser bellas. Y ya está.

Mucha no pintaba mujeres: pintaba musas; infinitamente bonitas, pero sin personalidad alguna. No nos decían nada, sólo nos miraban fijamente desde el papel, con una leve sonrisa en los labios. Y tú no sabías si debías amarlas o odiarlas; si eran felices o si, por el contrario, se sentían morir. No sabías quién era la mujer que estabas mirando. Hay veces en que sientes que no te conoces en absoluto; y es en estos momentos cuando me veo a mí misma, rodeada de flores, mirando al frente sin ver nada y con el rostro totalmente inexpresivo. Y una inexplicable sensación de desasosiego, de profundo desamparo, me invade. ¿Sentirían esto también las mujeres que posaron para Mucha?


(Sí, interesante reflexión para tratarse de un dibujo cuyo boceto tiene su origen en la clase de biología del lunes... hay que ver el jugo que una puede sacarle a cuatro garabatos dibujados con desgana en mitad de una clase en la que el tiempo parece no pasar nunca... Por cierto: como dato curioso, al pintar esas flores me sentí morir... por si os sentíais intrigados al respecto)

5/11/09

Próximamente...


Seh, ya sé que estos figurines no son nada del otro mundo, pero es por subir algo distinto de vez en cuando...

Pues bien: ¡he aquí dos prendas que formarán parte de mi armario futuramente! Como ya es habitual, en estos casos yo soy la mente pensante, y mi queriiido (y muy cotilla) padre, la hormiga currante. Vamos, que yo dibujo cosas mega-wondefuls y él se las tiene que ingeniar para hacerlas (todo esto conmigo colgada del cuello gritando con voz de pito: ¡¡¡DATE VIDA PAPIIII!!!... reírsus vosotros del ejército...). El primero es simplemente porque necesito un vestido negro de esos sencillos pa fondo de armario, y el segundo... bueno, una para Navidades tiene que ir bien mona (y la falda globo permite churrimangar con mucho disimulo mantecados y Ferrero Rochés...)

PS: Los zapatos con marabú del primero son para los que estoy ahorrando ahora mismo... sí, podéis llamarme consumista y todo lo que queráis, pero... soy una chica de quince años, si no puedo ser superficial y materialista ahora, ¿cuándo lo seré? Dicha esta profunda reflexión, me voy a dormir.